Neus Gorriz

Nacida en Barcelona, España

DESNUDO Y MOVIMIENTO EN EL ESPACIO DE NEUS GÓRRIZ

SÏNTESIS DE INTELECTO Y EMOCIÓN
Papel, tela, textura, espacio, volumen, movimiento, figuras, fondo, luz, color... Todo cobra vida en la obra que presenta Neus Górriz en este extenso conjunto de oleos sobre tela y de dibujos sobre papel, virgen o tratado, donde, en todos los casos, la preparación del soporte, detenidamente pensada y trabajada, no es ajena al resultado final de la obra, sino todo lo contrario: ya desde su primera manipulación se señala el camino hacia la obra acabada, donde forma, luz i color se interrelacionan. El trabajo del fondo indica la proyección hacia la propia forma que, rompiendo con el concepto tradicional de la técnica al óleo, ya se halla presente en la tela desde el principio y la artista, en visión "sublime" como entresacada de los paisajes de Turner, la obliga a salir y a definirse de este fondo, a convertirse en co-protagonista de un verdadero paisaje de fondo y figura humana inmerso en nebulosa de luz i de color, consiguiendo una lectura "emocionante" de la forma, a partir de un estudio "emocionado" de cada uno de los fragmentos y de las partes que la delimitan. Así, a partir de apuntes del natural, la artista propone el análisis de fracciones de momentos, de instantes en los cuales se capta una forma. Toma de la naturaleza externa estas formas, las aprehende en los postulados de su imaginación y se plantea y reflexiona hasta dónde puede llegar su libertad en la transformación de las mismas. Y la libertad puede llegar hasta donde alcance la intuición de la artista. En este camino hacia la captación del instante, el cuerpo desnudo se convierte en síntesis de toda la forma, a veces entero, a veces fragmentado, formado o intencionadamente "deformado" para llegar, a partir de la forma concreta y definida, a la más abstracta, en la que esta pretendida "deformidad" no implica desconocimiento de la imagen punto de partida, sino que, por el contrario, es el resultado de la asunción de la misma, en trabajo valiente e innovador en la manera de tratar soportes y materiales, técnicas y colores, formas y fondos : "Precisamente esta posibilidad de deformar las formas, en apariencia arbitraria, pero en realidad rigurosamente determinable, es fuente de infinitas creaciones puramente artísticas..." (W. Kandinsky : De lo Espiritual en el Arte).

De esta manera la obra que propone Neus Górriz encuentra su "bajo contínuo" en la captación del sonido interno de la forma, aparentemente en movimiento arbitrario sobre la superficie del cuadro, sin límites, sin márgenes, como juego gratuito con el espacio sobre el cual se prolonga. La conciencia no se realiza en la experiencia ya elaborada y meditada, sino en la experiencia que se construye. Se identifica con la propia existencia.

La temática de estas obras apuesta por una reflexión sobre el desnudo femenino y el movimiento, en el que la visión escultórica de la figura gana el pulso a la falacia de la bidimensionalidad de la pintura, por definición, y se convierte, lejos de toda ilusión, en verdadera tridimensión.

Las mujeres de este mundo de Neus Górriz, como las de Ingres o Degas a su momento, se nos presentan como mujeres cotidianas en posturas cotidianas y anónimas, vistas por detrás, fragmentadas, sin cabeza, sin rostros, ¡ que no son necesarios!, pues tienen toda su fuerza, precisamente, como en el "Caminante" de Rodin, en la expresión que no existe, pero que se intuye, racional, equilibrada, serena, inteligente, a través del movimiento del cuerpo. Y si el rostro se halla presente, se plantea según la imagen o posición más evocadora, menos evidente. Las figuras están como suspendidas en un espacio lleno de luz aparentemente fría, reflejada, diluída. El cuerpo presenta un desarrollo volumétrico en los mismos colores que el fondo : forma plástica y tonalidad de colores se identifican.

¿Cuál es pués el ideal de la artista?. ¿El plano o el volúmen?. ¿La linea recta o la curva?. ¿El color o la luz?. Evidentemente, Neus Górriz no acepta ningún ideal formal a priori; todo lo que se ve, se dibuja o se pinta puede asumir el valor de forma absoluta y lo consigue, precisamente, cuando el mismo signo es a la vez linea y color, volúmen y luz. No se pretende interpretar los sentimientos, la psicología o el drama del personaje, de la figura, de la siempre anónima mujer, de la cual tan solo se quiere definir y establecer lúcidamente la forma. Y esta forma no es una "idea" trascendental e inmutable, sino un "valor" inmanente que esta artista descubre en las relaciones entre las cosas, más aún que en la cosa en si misma. Como la de Délacroix, la obra de Neus Górriz opone a la experiencia común su única y maravillosa experiencia de artista. Se diría que necesita de un público al que conmover. La obra es imaginación, la imaginación es fuente de la pasión, y la pasión es aptutud para vivir la vida con una extrema intensidad emotiva en técnica pensada y meditada : síntesi de intelecto y de emoción. Si uno intenta adivinar las formas o la postura de las figuras, se pierde en el maravilloso conjunto confuso y luminoso de las telas. Todo tiene la misma importancia o no tiene ninguna ; la pintura es suelta al mismo tiempo que densa. Neus Górriz supera la construcción formal clásica y tópica del desnudo, como también la subordinación de todos los componentes de la visión a un sentimiento dominante. El cuadro no ofrece ninguna anécdota, sino un fragmento de la realidad. Y el conocimiento de la realidad no es contemplación, sino que nace de la voluntad de captar i de apropiar. El espacio, pues, no es una abstracción, es una construcción de la conciencia o, más exactamente, es el "hacerse" de la conciencia a través de la experiencia viva de la realidad. La profundidad es una y continua y no una perspectiva ante la cual el artista se coloca y contempla desde fuera cual espectador en el teatro : en la obra de Neus Górriz no puede haber separación entre el espacio de la vida o de la artista que pinta y el espacio del cuadro. El estudio del cuerpo humano que aquí se plantea no es una entidad abstracta, siempre igual ; sus actos tienen movimientos físicos y psíquicos; las mujeres de Neus Górriz se convierten en un modo insustituible de investigación de las estructuras profundas del desnudo, del ser, una búsqueda casi ontológica, una especie de filosofía.

La composición del espacio así pensada y definida por la artista, presenta a menudo un carácter de ambivalencia, de obra inacabada, mutable. Permite cambiar la visión del cuadro, pasar de la lectura vertical a la horizontal a fin de obtener nuevas sensaciones, sin que la estructura de la composición se derrumbe, ya que permanece coherente y encajada. Y en este conjunto de cuerpos que suben, bajan, resbalan en un equilibrio pretendidamente "desequilibrado", pensado intuido, deseado, la forma juega con un conjunto de curvas y contracurvas, con el fondo trabajado en el mismo sentido, lo cual ayuda a la lectura e interpretación de la figura y contribuye a que ésta sea acabada en este espacio de sugestión. No hay reposo total ; el movimiento, no obstante, nunca es desenfrenado o angustioso. Es como si la figura estuviera sumergida en un mundo de agua, de profundidad marina, de flotabilidad y de ingravidez, al mismo tiempo que muestra el peso del aire, de la atmósfera, en una sensación que puede implicar el esfuerzo de estas mujeres desnudas para liberarse de algo que a menudo parece que las encarcele, pero que en ningún caso las inquieta y somete : es el triunfo de la serenidad después de una lucha inteligente. Este espacio así interpretado no es pantalla de proyección de las cosas, es un plano que se escapa, resbaladizo, sobre el que las cosas no están, sino que ahí pasan y suceden. La luz no golpea las superficies de color haciéndolas brillar o vibrar, pasa por los filamentos de color en pincelada amplia y texturada como la energía eléctrica por los hilos de un circuito. Y el color, rasgándose en trazos breves e incisivos, gana en movimiento lo que pierde en intensidad; la división del tono se convierte en irradiación y difusión. La visión, a menudo desde arriba, que da el espacio como plano inclinado y no ya como vacío, impide separar el espacio y las cosas, el fondo y la figura; lo que Neus Górriz quiere mostrar no es una figura en un ambiente determinado, sino un fragmento de espacio en el que la figura no es más que un nucleo en movimiento.

El trabajo de los colores, dice la artista, es "por eliminación" : Menorca y su mar abastecen una paleta rica en tonalidades que van desde los verdes más sutiles hasta los azules más evocadores, morados y violetas. A diferencia de la composición, premeditada, el acto de elegir los colores es mucho más inconsciente, sale visceralmente de dentro de la artista, sin disciplina y por vocación, nace del interior de un espíritu que ama el mar y sus colores, que conoce y goza de las profundidades marinas, consiguiendo, por su emoción, que una paleta pretendidamente fría de colores se convierta en motivo de sugerencias de extrema calidez y belleza sensual. Queda bien claro que en este contexto la luz forma un todo con el color; es por ello que la forma no puede ser modelada mediante claroscuros: ha desaparecido la distinción entre los cuerpos sólidos y el espacio que los contiene; todo se ofrece a la vista a través del color. Por ello figura y espacio definen un solo contexto. En la sensación visual, pues, no hay ya diferencia entre el espacio y las cosas como entre continente y contenido; los colores no están iluminados, sino que son los factores luminosos y, por tanto, también los elementos constructivos del cuadro. Y así como no existe distinción entre el espacio y las cosas, tampoco la hay entre luz y sombra. La sombra es tan solo una mancha de luz que se yuxtapone a las demás, más o menos luminosas. Existen relaciones entre todas las manchas de color : cada una de ellas está influenciada por las otras y, al mismo tiempo, las influencia. Inmersa en esta relación entre luz, forma, color, la imagen tiende a deformarse, a retorcerse mediante el estridente acercamiento de los colores, la linea regular de los contornos y el ritmo apretado de las pinceladas que hacen del cuadro un contexto de signos animados por una vitalidad sin límites : la materia pictórica adquiere una existencia autónoma : el cuadro no representa , es.

Decir que todos estos elementos de la obra de Neus Górriz nos parecen interesantes es tan fácil como cierto. Pero hay mucho más todavía : nos motivan y cautivan, nos sorprenden y emocionan.

Como Baudelaire dijo de Délacroix, la obra de Neus Górriz también "posee una cualidad sui generis, indefinible y definidora de un estilo; algo absolutamente nuevo, que hace de ella una artista diferente, sin generador, sin precedente... un anillo tan precioso que no puede tener recambio y que en el caso hipotético que se suprimiera, se suprimiría un mundo de ideas y de sensaciones y se abriría una laguna demasiado grande en la cadena histórica".

Maria Josep Vidal i Devesa. Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona.

Biografia

Licenciada en Bellas Arte por la Universidad de Barcelona. Especialidad escultura. Ha realizado cursos de dibujo, grabado y arquitectura. En el inicio de su carrera profesional, se dedicó, principalmente, al cine de animación, tanto en el campo de la investigación como en el comercial. Más tarde compagina la docencia del arte con la dedicación a la pintura y a la escultura. En los últimos años ha centrado su obra en la expresión pictórica, basando las composiciones formales en la investigación del cuerpo humano. Este hecho, queda representado, no como una mera figuración, sino que a través del estudio de la luz, evoluciona buscando la tridimensionalidad de las formas. El elemento técnico que define la estética formal de esta última época es la utilitzación de la pintura al oleo y de técnicas mixtas sobre tela y otros soportes.

Formación profesional

Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona (especialidad escultura)

Master en arquitectura (sistemas de representación) Certificado en gravado.

Otras especialidades en dibujo, carbón y acuarela.

Exposiciones

Horta de Sant Joan Exposición de la Academia de Bellas Artes de Sabadell. « Homenaje a Picasso »
Barcelona Exposición colectiva de dibujos. Sant Lluch
Barcelona Exposición « Arte y educación »

Los cuadros que se presentan en estas páginas pertenecen a la exposición "Rapsodia Azul"